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¿Cómo escoger el trabajo que más nos conviene?


Una de las decisiones mas importantes en el proceso de buscar y encontrar un nuevo trabajo es saber si realmente nos conviene, si estamos tomando la mejor decisión una vez que nos hacen la oferta final. ¿Cómo evaluar si cambiamos a un nuevo trabajo o nos quedamos en el actual? O en todo caso, si solo tenemos una oferta laboral, ¿Cómo evaluar si nos conviene tomarla o si seguimos buscando otras? ¿El sueldo será la única variable a tomar en cuenta?

Definitivamente el sueldo es una variable a tomar en cuenta, pero no la única, y muchas veces ni siquiera la más importante. Actualmente se habla de un nuevo concepto que es el “salario mental”, aquella remuneración en la que un componente fundamental es la calidad de vida privada del empleado. 

Según este planteamiento, en los criterios de selección de un trabajo la retribución ya no ocupa el primer lugar para el empleado, sino que queda en un segundo nivel dejando paso a la posibilidad de seguir aprendiendo y de hacer un equilibrio entre trabajo, familia y vida personal. Este concepto del salario mental complementa y mejora el anterior, mientras empieza a naufragar el mito de la “autorrealización” desvinculado de la dimensión afectiva que ha prevalecido en las últimas décadas en el concepto del salario.

En el salario mental se abordan los permisos largos, el tiempo libre para asuntos personales o de familia, el tiempo libre para actividades en la comunidad, horario laboral flexible, trabajo a tiempo parcial (para el caso de madres de familia), semana laboral comprimida, jornada laboral reducida, cómputo de horas laborales por año y no por día o semana, permiso de maternidad o de lactancia más allá de lo estipulado por ley, permiso de paternidad, vacaciones no pagadas, flexibilidad en los días de permiso y vacaciones cortas, flexibilidad en el lugar de trabajo, teletrabajo, videoconferencias, subvención a servicios de atención a familiares (como guarderías o residencias de ancianos), beneficios sociales extrasalariales como seguros médicos, plan de jubilación, seguro de vida, ticket restaurante y otros.

Sin embargo, existen también otros conceptos a tomar en cuenta a la hora de evaluar una oferta laboral, los mas importantes además del salario mental y el salario real son:

  1. La ubicación de la empresa: Se debe tomar en cuenta la cantidad de horas hombre perdidas por llegar al trabajo, o peor aun, si el trabajo es en otra ciudad o país y se tiene que dejar familia, que consecuencias implican.

  2. Recursos asignados: Siempre es bueno averiguar y preguntar por el contexto, la cultura organizacional, los recursos que les serán asignados: oficina propia, comodidad, etc.

  3. Gusto por las funciones a realizar: Muchos aceptan el trabajo por necesidad pero no les gusta lo que hacen, con lo cual, difícilmente podrán hacer su trabajo bien hecho y por lo tanto no podrán surgir.

  4. Los horarios y días de trabajo: Evaluar si implica fines de semana, y/o cuál es el horario de salida para dedicarle el tiempo que se merece a la familia o actividades personales.

  5. Permisos y flexibilidad: Definir como es la política para permisos solicitados por casos especiales: consultas médicas, actuaciones de los hijos, etc.

  6. Línea de carrera: Averiguar cual es el organigrama y las expectativas de crecimiento.

  7. Solidez de la empresa: Tanto las grandes como las pequeñas empresas tienen sus ventajas y desventajas, normalmente en las grandes la línea de carrera es mejor pero mas lenta, las medianas y pequeñas no tienen el respaldo financiero de una grande pero ofrecen un nivel de reporte mas horizontal y algunas veces una línea de crecimiento mas rápida.

  8. Capacidad para desarrollar las funciones: Es importante tener en cuenta que tan buenos somos para desarrollar las funciones del puesto. Muchas veces sólo por no perder el puesto se tiende a aceptar la oferta sin saber bien si podemos cumplir con lo que prometemos.

  9. Recomendaciones del personal que ya trabaja allí: Sería ideal poder conseguir la opinión de los que ya están trabajando para tener una variable adicional, ya que muchas veces ellos son los que tienen un “feeling” más real de lo que pasa internamente (clima laboral, control del desempeño, trato, reconocimiento, etc.)

  10. Principios: Cada empresa tiene una serie de valores sobre la cual se fundamenta, es importante conocerlos.

  11. Ilusión por ese trabajo (intuición): Este último punto, bastante subjetivo, aunque importante porque es la opinión del subconsciente, puede ser que racionalmente sea el trabajo que mas nos convenga, pero la intuición, nos dice que no, eso hace que perdamos ilusión por el cambio.

Evidentemente, no todas estas variables tienen un peso igual en el proceso de toma de decisiones de cada uno, razón por la cual, lo ideal es colocarlas en un cuadro de excell, y darles un peso ponderado de acuerdo a la importancia de cada una. Es decir, tomando como base el 100%, cuanto del peso le tocaría a la primera variable, y así sucesivamente. Luego en otra columna calificar cada variable mencionada anteriormente del 1 al 10. Finalmente multiplicar el peso ponderado por la calificación y la alternativa que tenga la mayor sumatoria será la óptima. 

Sin ser ésta una fórmula mágica, creo que es una buena herramienta para plasmar en papel una forma lógica para evaluar y tomar una decisión tan importante como ésta.

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