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En lugar de seguir tu corazón, decide guiarlo


Hace poco terminé de leer un muy buen libro que es “El desafío del amor” escrito por John Kendrick. En dicho libro se narran una serie de consejos que ayudan a mejorar el matrimonio, por lo que me permití hacer un breve resumen de uno de los capítulos que puede ayudarnos bastante:

 “Si aceptas este desafío, debes tener la visión de que en lugar de seguir tu corazón, decides guiarlo. El mundo te dice que sigas tu corazón, pero si tú no lo guías, alguien o algo lo hará por ti.

El amor es paciente: La paciencia te ayuda a darle permiso a tu cónyuge para que sea humano. Comprende que todos fallamos. Cuando se comete un error, decide darle más tiempo del que se merece para corregirlo. Te proporciona capacidad para resistir durante las épocas difíciles en la relación, en lugar de huir ante la presión.

El amor es amable: La amabilidad es el amor en acción. Si la paciencia es la manera en que el amor reacciona para reducir al mínimo una circunstancia negativa, la amabilidad es la manera en que el amor actúa para aumentar al máximo una circunstancia positiva.

 La paciencia evita un problema; la amabilidad crea una bendición. Una es preventiva, la otra es dinámica. Estas dos caras del amor son las piedras angulares sobre las cuales se construyen los demás atributos.

 Así que separaremos la amabilidad en cuatro ingredientes esenciales:

Dulzura. Cuando obras con amabilidad, tienes cuidado de cómo tratas a tu cónyuge y jamás eres demasiado severo.

Servicio. Ser amable significa que cubres las necesidades del momento. Si se trata de tareas domésticas, te pones a (trabajar. ¿Hace falta un oído dispuesto? Lo proporcionas.

Buena disposición. Un esposo amable termina miles de posibles discusiones con su disposición de escuchar antes de exigir que se haga lo que quiere.

Iniciativa. La amabilidad piensa de antemano y luego da el primer paso. No se sienta a esperar que la impulsen u obliguen a salir del sofá. El esposo o la esposa amable será el que salude primero, el que sonría primero, el que sirva primero y perdone primero. No necesita que el otro haga las cosas bien para demostrar amor. Cuando obras desde la amabilidad, ves la necesidad y das el primer paso.

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